La decoración en la literatura
Especial para Planos y Techos
Para algunos, ambos quehaceres resultarán contradictorios. La literatura por una parte se nos antoja profunda, espiritual y mentalmente estimulante y, en cambio, la decoración, bien podría entrar en el área frívola de los seres humanos. Pues bien! Nada más lejano a la verdad. Por ello, aquí expongo como una está de forma muy íntima ligada a la otra.
Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha deseado darle un realce propio y singular de belleza y armonía a su entorno, y como ejemplo claro, nos remontamos a las muy misteriosas e intrigantes pinturas rupestres de Altamira. Existe en todo ser humano una necesidad y un intangible anhelo de estar rodeado de belleza y consecuentemente de describirla de forma personal, dando rienda suelta a la creatividad, concepto y visión de vida.
Los libros testimonian, como archivos y archiveros eternos, las formas de vivir y las inclinaciones del ser humano. Nos dejan el legado del conocimiento de épocas lejanas, de lo que fue considerado bello y de buen gusto, lo sencillo y humilde, lo socialmente correcto o incorrecto; también nos plasman las sociedades en todo su esplendor o en su más abyecta miseria, nos describen ambientes habitados y nos especifican gustos y tendencias de muchas épocas, a estos libros se les clasifica como “costumbristas”.
Considero un exquisito placer leer este tipo de libros, es como cerrar los ojos para imaginar todo ese mundo que describen: ese vestuario con su extravagante colorido, el mobiliario posicionado y descrito en detalle, los tocados de las damas, las gentilezas y sutilezas que se acordaban en aquel entonces los seres humanos, y que tristemente hoy han dejado de ser práctica común para una buena convivencia. ¡Hombre!, que leer esta literatura es más que soñar, sería entrar a un maravilloso “túnel del tiempo”.
Famosos.
Entre los escritores más destacados en este tipo de literatura pueden ser mencionados, León Tolstoi con su famosa novela “La guerra y la paz”, maravilloso compendio del lujo y la extravagancia de la clases altas rusas; Honorato de Balzac gran fotógrafo de almas y de ambientes y que no decir de vestimentas y cánones sociales que magistralmente describen al París revolucionario y post revolucionario, la descripción de sus estancias, a mi juicio, no tiene parangón, son un testimonio fiel y maravillosamente detallado para el uso y comprensión de cualquier aspirante a la interpretación de la belleza.
Podemos citar también, al inigualable Oscar Wilde hombre de gran teatralidad y buen gusto quien nos retrata a la Inglaterra de principios del siglo pasado, y quien incluyó en su haber literario ensayos sobre Arte y Decoración a Edith Wharton, precursora del mundo de las decoradoras, siendo ella escritora y pionera en el arte de decorar casas aparte de la propia, con su famoso libro “Decorando Casas” marca un hito en lo que ya hoy es una profesión reconocida y respetada. Y así llegamos, por ejemplo, a Cirilo Villaverde y su tan famosa Cecilia Valdés entrando en los usos y costumbres de la Cuba de la colonia.
Estilo.
Todos estos libros cuyas descripciones marcan una visión de estilo, preferencias y costumbres que difícilmente podríamos olvidar, se nos presentan absolutamente necesarios en nuestra profesión. Nos adentran de forma inimitable en el intrínseco conocimiento de los caminos que los hombres elegimos en el espacio de tiempo en que nos toca vivir, y nos permiten identificar con rotunda veracidad y acierto las tendencias decorativas que imperan en las estancias y habitaciones que decoramos hoy día.
Permiten determinar los tipos de antigüedades, el uso de entonces y la función de ahora, la motivación detrás de su creación.
Es posible definir los textiles que florecieron en cada siglo convirtiéndolos en bastiones de una era y estilo determinado, ejemplo veraz serían el Brocado, el Toile de Jouy y el aclamado Chintz. La forma de arreglar un ramo de flores distinguen y determinan eras y tendencias.
En fin que existe en la literatura una fuente inagotable de conocimientos para nuestro óptimo desempeño, es testimonio y guía y no sería un estudio, sería un placer difícil de igualar. No imagino un mundo sin libros y ese valioso conocimiento de primera mano: intuitivo e intelectual.
¡Un mundo sin belleza, sin pensamientos y sin libros sería muy difícil de imaginar!